Hay colores que ya no brillan...

dilluns, 14 de novembre del 2011

16:55


¿Qué día es hoy? Ninguno en especial. Hoy no es un día de esos en que me levanto con el pié derecho, me ducho y voy contenta a clase, porqué en mi cabeza hay cosas que me recuerdan que merece la pena ir. Hoy no es uno se esos en que todo el mundo me sonríe cuando llego y grito buenos días princesa. Si no uno de esos en que me giran la cara y me dan la espalda, esas personas que les importa más el examen de economía que la propia persona, que intentarán hacer lo que sea para aprobar con nota si eso quiere decir dejar a los otros de lado. Uno de esos días que no sale el sol, el cielo está nublado y no consigo ver un rayo de luz que me ayude a dar cada paso, uno de esos en que llego a casa y le grito a mi madre:
- ¿Qué hay para comer?
- Verdura, ya puedes venir.
- Ya no tengo hambre, me voy a la habitación.
Y ala, ya me tenéis encerrada en la habitación, sin comer, aburrida, con deberes por hacer y cosas a estudiar, pero lo único que hago es tirarme en la cama y escribir, escuchar música flojito para que se piensen que estudio y al final, quedarme dormida en esa cama que se quedó fría antes de ayer y despertarme en cada paso que oigo que viene del corredor, esconder los papeles debajo de la almohada cuando algún intruso pisa mi habitación y disimular con algún libro al revés. Y cuando se que no hay nadie que me pille, cojo la libreta donde me escribiste mil palabras que me mentían y como tonta que soy, me las vuelvo a leer, pero esta vez ya no hay nada, ya no tengo miedo a volver a caer, ya no tropiezo con la misma piedra, ahora, salto, te traspaso y me voy, como todas las veces que te digo adiós. Y después me vienen personas a la cabeza, me siento en la cama mirando a la pared de las fotos, y allí encuentro a la gente que necesito, pero soy así, la gente que está allí, es la que no voy a volver a ver, la que va a desaparecer, pero me gusta tenerles allí, son mi cachito de vida, el que se que siempre voy a tener en mi, los recuerdos, lo único que me queda. Entonces, después de todo esto, después de perder toda la tarde así, de cuatro horas increíblemente usadas, me levanto, me siento en la silla, me pongo a hacer deberes y llegan ellos. Como no, entran en mí habitación:
-¿Qué has hecho toda la tarde?
-Deberes.- Y les enseño papeles de hace tiempo. Y se van. No se si me creen o ya pasan de mí.
¿Y esto es libertad? ¿Para qué decir nada? Porqué total, hoy no es un día especial.

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