Empiezo a correr, calles y calles se van quedando atrás. Mi objetivo, llegar a tiempo, recorrer esta ciudad de punta a punta y llegar al puerto, impedir que ella coja ese barco, el que la llevará a su futuro mundo, en el que yo ya no estaré. Impedir que se borren los recuerdos que un día olvidará, esos que si no sigo yo en su vida se irán para siempre. Ella quiere irse, o eso me dice…
Ya no creo en las palabras, aprendí que la gente miente, pero sus miradas dicen toda la verdad. En realidad, se que ella no se quiere ir, la obligan a irse, que me quiere pero se va, no sabe como afrontar todo esto, esta nueva situación, dice que no sabe como decirme que me quiere sin palabras, pero lo ha hecho, los besos y abrazos, sirven para mucho. La necesito aquí, conmigo, no quiero que se vaya, no voy a permitir que nadie tan importante para mí desaparezca de mi mundo.
Parece que cada vez esté más lejos, que no llegue nunca al puerto, hay demasiadas calles, demasiada gente por en medio, coches, motocicletas, personas que impiden que pueda correr. Me salto los semáforos, casi me atropellan, pero me da igual, total, moriría por ella. Sigo corriendo hasta que al fin llego. Me cuelo en la cola de las reclamaciones, es la que me queda mas cerca y pregunto, grito, exijo que me digan dónde está el barco, hasta que al fin lo localizo. La veo subir, es de las ultimas, grito pero ella no me oye, hace como si nada, su madre me ve pero no se lo dice, voy hacia las escaleras pero no me dejan pasar, el segurata me tiene cogida por la cintura, me esta echando de allí, le grita a su compañero que venga, y entre los dos me arrastran, no puedo, necesito decírselo, grito, le grito que se baje, que la necesito y que la quiero. Esta vez, si me oye, se gira, me mira y veo que una lagrima recorre su mejilla. Su madre la coge del brazo y tira de ella, veo como sus labios se mueven, quieren decirme algo, opone resistencia, si, pero al final, desaparece de delante de mí.
Desaparece mi vida.
Vuelvo a correr, pero esta vez, no pienso parar.