Hay colores que ya no brillan...

dimarts, 13 d’octubre del 2015

Infinidades.

Ya no me preocupaba la vida, porqué te miré a los ojos y vi como brillaban, porqué en ellos encontré la paz y la guerra, la calidez y la frialdad. Encontré la seguridad que perdí en el pasado y que solo tú sabias sacarla a flote. Que aunque la fugacidad de tus besos fue lo que marcó el punto y final en mi vida, aprendí a vivir después de ti, a sentir, a comprender que no todo lo que empieza bien, termina igual.
Que nunca recordaré tu apellido, ni tu día de suerte, tampoco tu manía de peinarte, ni tu costumbre de darme un beso al despertar con los ojos cerrados, tus cicatrices ni tus pecas, tampoco recordaré lo morena que te pusiste ese verano ni las veces que te quemaste porqué la crema te daba asco.

Contigo no pude vivir ni tu cumpleaños ni el mío, a ser verdad, no supimos celebrar fechas especiales,  pero me queda el recuerdo de que almenos compartimos días y noches, atardeceres en ese puente.Te mordías el labio cuando querías provocarme y te ponía nerviosa cada vez que me veías, agarrarme la mano era tu billete al paraíso.

A veces las cosas fugaces son las que mejor funcionan, aunque no funcionamos y nos perdimos.Nos quisimos y nos odiamos, pero sabes que si llego a saber que el fin estaba a la vuelta de la esquina, no habría empezado.

Fugaz, como mi vida, infinita, como la desesperación.

divendres, 31 de juliol del 2015

Carta a ti, que (supuestamente) me conoces.


Son años viéndome crecer, años a mi lado que poco a poco me han hecho fuerte.
A veces me gustaría recordarte que la vida no es tan fácil como parece y hay veces que las cosas se tuercen.  Aceptalas, adaptate y superalas , que todo sigue. Pisa, pesa y pasa.
Si caes, vuelvete a levantar, aparta la piedra y sigue, y si vuelves a caer, todo tiene solución.

Ama, vuelve a darlo todo, las cosas del pasado, ahí se quedan, lo que pasó no vas a relacionarlo con nada ni nadie. Este presente es tuyo, vívelo y enamorate, daselo todo a esa persona que lucha por ti. 
 Lucha, acuérdate que esa palabra te identifica, siempre has luchado por todo lo que has querido y ahora no será menos.

Duerme, inténtalo, quitate los miedos, las pesadillas solo son eso, pesadillas, y tu vives de día, y descansa, descansa de todo lo que te rodea. Que si llueve y truena, la única solución es correr a la cama y esconderse, y no por eso serás menos valiente.


A ti, ya no me queda nada más que decirte, me queda toda la vida para ello.

dimecres, 24 de juny del 2015

Por hacerme feliz te debo la vida.


Por hacerme feliz te debo la vida.


Han pasado días, incluso pensé en escribirte una carta de despedida, pero pensándolo mejor, quiero que estés en mi vida, poder contar contigo y tu conmigo, incluso necesitarte a veces, necesitar ese abrazo que solo sabes dármelo tu, tenerte como amiga, como complicidad, saber que puedes estar con otras personas, conocer a alguien especial y que te vaya bien con esa persona, desear que lo que yo no te di, puedas encontrarlo.

No es fácil empezar de cero cuando tenías tu vida a cien, cuando todos los planes y todas las idas y venidas empiezan a romperse poco a poco, cuando tu caos aumenta y los esquemas rotos ya no tienen dueño. No es fácil no saber que responder cada vez que me preguntan por ti, porqué ni yo se exactamente como esta tu vida.

Pasar de todo a nada implica cambiar el ritmo de vida, el “buenos días gorda” por despertar sola en medio de la cama, la alarma justo a la hora del beso por una hora que ya no tiene sentido, el pensar en dos para volver a pensar en uno mismo, el saber que cada recuerdo puede doler en el alma, pero no lloras por echar de menos a la persona, sino al haber sido feliz a su lado.
Cambiar tu olor por un revés dentro cada vez que tu aroma se asoma en mi, y suerte que tu colonia no huele igual en las otras personas. Cambiar las fotos de la pared, las cosas colgadas, los dibujos, por vacío azul…

Recuerdo miles de planes, los que hicimos y los que nos quedaron por hacer. Hace tanto que empezó todo que a veces aun veo mi vida a tu lado.

Pero te acostumbras, te acostumbras a todo. A vivir.

Y te juro, te juro que quiero que seas feliz. (Y haré lo que esté en mis manos para ayudarte)