Esas ganas de amar,
el capricho de querer. Pero solo es eso, pequeños fragmentos de días
rosas, días sintiéndome la reina de mi vida, la princesa de la tuya. Decidí poner mis propias barreras, no enamorarme del primer beso cariñoso, pero aun así, choqué contra el muro de mi prohibición, me hice daño al caer y luego, luego me costó levantarme, ya dicen que caer es fácil. Pero aun así, levantándome una y otra vez, el tiempo nunca fue mi aliado, él jugaba en contra mía, tal como lo hacías tú o ella, ya no quiero recordar quien era porque solo se que de eso aprendí una cosa, no hay que dar mucho porque a veces no se recibe nada.
Porque soy imbécil, lo doy todo y después, me quedo sin nada, poco a poco te llevas todo lo que un día fue mío, pero también aprendí que cuando algo te lo quitan, si se lo hacen suyo y tu te quedas sin, un día vuelve, porque si, supongo que no ha sido bien tratado y te echa de menos. Pero está vez, cuando lo di todo, cuando te dejé ir, no quise que volvieras… Y aquí estás, otra de las mil veces a mi lado, recorriendo callejones que no llevan a paraísos, mirando cielos sin color, besando paredes incomprensibles, buscando parques donde jugar a hacer el amor, donde sentirme viva…
Pero no te quiero aquí, ahora, no quiero nadie especial en mi vida.
miento, si quiero, pero no quiero que seas tú.