Hay colores que ya no brillan...

dimecres, 24 de juny del 2015

Por hacerme feliz te debo la vida.


Por hacerme feliz te debo la vida.


Han pasado días, incluso pensé en escribirte una carta de despedida, pero pensándolo mejor, quiero que estés en mi vida, poder contar contigo y tu conmigo, incluso necesitarte a veces, necesitar ese abrazo que solo sabes dármelo tu, tenerte como amiga, como complicidad, saber que puedes estar con otras personas, conocer a alguien especial y que te vaya bien con esa persona, desear que lo que yo no te di, puedas encontrarlo.

No es fácil empezar de cero cuando tenías tu vida a cien, cuando todos los planes y todas las idas y venidas empiezan a romperse poco a poco, cuando tu caos aumenta y los esquemas rotos ya no tienen dueño. No es fácil no saber que responder cada vez que me preguntan por ti, porqué ni yo se exactamente como esta tu vida.

Pasar de todo a nada implica cambiar el ritmo de vida, el “buenos días gorda” por despertar sola en medio de la cama, la alarma justo a la hora del beso por una hora que ya no tiene sentido, el pensar en dos para volver a pensar en uno mismo, el saber que cada recuerdo puede doler en el alma, pero no lloras por echar de menos a la persona, sino al haber sido feliz a su lado.
Cambiar tu olor por un revés dentro cada vez que tu aroma se asoma en mi, y suerte que tu colonia no huele igual en las otras personas. Cambiar las fotos de la pared, las cosas colgadas, los dibujos, por vacío azul…

Recuerdo miles de planes, los que hicimos y los que nos quedaron por hacer. Hace tanto que empezó todo que a veces aun veo mi vida a tu lado.

Pero te acostumbras, te acostumbras a todo. A vivir.

Y te juro, te juro que quiero que seas feliz. (Y haré lo que esté en mis manos para ayudarte)

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