Allí estaba Alba, en esa terraza llena de gente, esperando impaciente su taza de café.
Estaba buscando a alguien, se le notaba en la mirada, cada cierto tiempo miraba el reloj y de reojo recorria toda la plaza.
Estaba buscando a alguien, se le notaba en la mirada, cada cierto tiempo miraba el reloj y de reojo recorria toda la plaza.
-Alba!
Alguien le susurró en el oido su nombre, se reincorporó en la silla y giró la cabeza.
Allí estaba ella, la chica de sus días, la mujer de sus noches...
Era la silueta más perfecta que Alba había visto en su vida.
Era la silueta más perfecta que Alba había visto en su vida.
Un cigarrillo se consumía en sus labios,
el humo salia de su boca…
esa sonrisa pícara...
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