Debilidades.
¿Tienes? Segurísimo, no me vengas con tonterías. Bah, que te lo veo en la cara, que con esa sonrisita pícara me lo dices todo y creo que se cuál es.
Déjame un segundo y te diré tu gran debilidad.
Déjame un segundo y buscaré tus sonrisas escondidas, tu miedo a perder.
Déjame un segundo y conseguiré que paso a paso tu camino se abra entre ramas de inocencia perdida.
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