Hay colores que ya no brillan...

dimarts, 20 de desembre del 2011

paredes incoloras.


...Había un tachón, quiero saber que había escrito, intento ponerlo a contraluz y no se ve nada, tinta, solo eso. Supongo que lo mejor será seguir.

“Te preguntarás lo que escribí aquí, pero era mentida, no puedo decir que te amo, que te necesito, porqué eso ya no lo siento, no es verdad, ya no estoy, me he ido...
Solo una última cosa. Vive, deja ya de pensar en tu trabajo, sabes que si no estuvieras, ellos seguirían y tú serías mucho más feliz. Haz la prueba, déjalo todo unos días, vacaciones del mundo, desconexión total.
Nada más que decirte, tú sigue tu camino, ese en que un día yo aparecí.
Por cierto, me llevé mi música. He dejado las llaves, no quiero volver.

Marina”

¿Aquí termina todo? Tantos años con ella, tantos meses, semanas, días, horas, minutos, segundos a su lado, perdidos en unas cuantas horas que ni yo me había dado cuenta, ¿almacenado todo en un reloj? ¿Eso es todo lo que me queda de ella? La princesa de mis sueños convertida en realidad, se va, se ha ido y no puedo hacer nada más que llorar, quedarme quieta en este sillón y lamentarme por todo lo que nunca hice, lo llego a saber y no la dejo escapar. Que a mí me gusta ella, tan solo con su sonrisa me iluminaba la mañana, que beso a beso mis labios se confundían con los suyos y caricia a caricia sus manos tocaban melodías. Palabras me inundaban en un mar de dudas, me liaba, me encantaba, me encanta. ¿Por qué hablo en pasado? Aun la quiero, lo siento dentro.
Tengo que salir, no puedo seguir aquí, mi memoria me traiciona, cuando quiero que se pierda, va, y viene. Puede que Marina tenga razón, puede que le tenga que hacer caso, tomarme unas vacaciones, pero yo las quiero junto a ella. ¿Qué voy a hacer tantos días sola en casa? Aquí no me quedo.

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